Que más da naufragar en patera, las noches aguantando tu vela
los puntos muertos en la marcha atrás sin espera
que más da la codicia de los ricos si los pobres
nos conformamos con pan y nada.
Y mientras sin agua, llegan las horcas de la luz
pues que se las lleve el banco
que con suerte, cuando muera el perro
ni yo me habré enterado dónde se cayó mi sino.
Dicen de él que se quedó en el camino, pero la verdad
es que mejor haberlo perdido.
Prefiero, si he de engañarme,
creer que elegí decidirlo yo.
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